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Vayas donde vayas son días de restos de comidas. Nos empeñamos en hacer tantas cosas que, luego pasa lo que pasa, y sobra más de la mitad. Hace unos años estuvimos comiendo pavo hasta cerca de los Reyes Magos y desde entonces es que ni olerlo, pero ¿ quien tiraba el maldito pavo sin dar mal ejemplo a los niños?
Y es que hay que ver lo que dura algo en la nevera que no gusta al personal. Igualito que los bombones que como te descuides ni los pruebas, a no ser que seas vecino de la preisler,que ya sabemos que ella en esta epoca siempre tiene "Ferreros de nueces". Los langostinos y el resto del marisco sobrante, tan apetecible ayer, te revientan la nariz a poco que te descuides con ellos en la nevera. Todos los años me digo lo mismo: es la última vez que hago este dispendio, el año que viene todo recalculado para que no sobre. Pero luego llega la fecha y "llenamos el ojo antes que la barriga" (que me gusta este refran de mi abuela) y vuelta a empezar. Este año, por variar que no por propositos serios, no he dicho Ná y que el año que viene sea lo que tenga que ser. Mientras a acabar con las sobras.......... Sniff.
1 comentario:
Es verdad, este año después de las fiestas me reventaba el simple olor del pavo y sobró como para comer pavo por mas de un mes, ¡joe! que exageración de comilona.
Saludos Guapísima, felicidades en estos aconteceres de final y principio de año.
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