miércoles, enero 30, 2008

un poco mas

En pocos días se aclimataron a vivir juntos. Bartolome y su esposa hacía años que vivían en silencio por lo que el mutismo de la joven les era agradable. A veces iniciaban conversaciones que morían antes de prosperar. Charo, en su papel de invitada, no tenía nada que decir y acataba la reserva y parquedad de los ancianos como parte de su hospitalidad. Ponía todo su empeño en las lecciones de corte, teñidos y rizos que Bartolome le explicaba pacientemente.

Diez días desde que llegó del pueblo sin discusiones ni peleas estaban resultando un bálsamo para su inquieta juventud. Aunque no conseguía cogerle el truco al cepillo.

Lo suyo no era el cabello; por mucho que se lo dijera al abuelo. El gusto fingido solo había sido su pasaporte a la ciudad. Ahora debía tener mucho tacto para reconducir sus pasos fuera de la barbería sin ofender al viejo y sin volver al pueblo.

El pueblo la ahogaba. Ya en la escuela se encontraba extraña entre niñas que vivían con mama y papa mientras ella lo hacía con sus abuelos. De sus padres apenas se hablaba o mas bien se hacia en murmullos mal escondidos a su espalda.
Ella nunca se dejo contar nada. Sus padres eran José y Antonia, sus abuelos, que a su vez callaban sobre la verdadera naturaleza de lo que pasó.

Vivir con gente mucho mayor que ella la conformaron mas seria aun de lo que podría haber sido su carácter. Enamorarse del único "chungo" del pueblo también. Eso además, le llenó de huecos negros el cerebro que nunca llegaba a cerrar. Su "chungo" lo cuestionaba todo. No daba nada por hecho y la hacía pensar. Le gustaba tanto pensar....
Cuando "Chungo" se marchó de batería con un grupo, su grado de manía contra el pueblo y la gente subió hasta limites preocupantes . Todo le era ajeno. Culpaba a su abuela por no dejarla marchar tras él y más que tras él, tras el mundo que se llevaba. Con la despedida sintió que no era el hombre de su vida y aunque lo explicaba en familia, nadie parecía creerla. Ella lo quería para llevarla lejos. El lejos no tenía nombre, ni espacio definido en un mapa. El lejos no tenía oficio y mucho menos beneficio. El lejos era un algo incierto que le procuraba satisfacción en su mente. La espera a que llegase aquel "lejos" le daba fuerzas para vivir.

Bartolome le dedicó muchas horas. Trataba en vano de calmarla y hacerla entrar en razón cada vez que llegaba ofuscada o nuevamente peleada con compañeras o vecinos.

-Dieciséis años no son nada para ir por la vida sola; espera a los dieciocho y marchaté. Mientras manten la calma Mujer, le repitió y repitió durante días y meses.

Ahora, casi con diecisiete y en la ciudad, se sentía extraña y un poco fuera de lugar. ¿se estaría equivocando? ¿que tenía que buscar? Al fin ya estaba "lejos".


5 minutos más - ANDRÉS CALAMARO

12 comentarios:

Beauséant dijo...

a veces corremos y corremos buscando eso que llaman felicidad y nos olvidamos que muchas veces el final estaba en el puro principio.. que no había que llegar tan lejos para quedarse quietos..

la-de-marbella dijo...

Has dado en el clavo.

Mil Orillas dijo...

Lo del chungo...jaja...me has hecho reír muchísimo...
Nos ahogamos.


Besos

Mil Orillas dijo...

(el recuerdo de ahogos no me dejó comentarte que me encantó tu texto...me gustó mucho...seguirá ¿verdad?...más cariños)

Marudemarbella dijo...

¡Que complicada es la juventud!
¡la de todos!, tenemos tantas incognitas en esa edad, y tantas cosas por descubrir, y que queremos descubrir solos...
me encanta como va la historia, me sabe a poco.
un beso

Sibyla dijo...

Cuando se tienen 16 años, el mundo parece pequeño y el pueblo ahoga todas las ilusiones por despertar y crecer.

Espero que pueda encontrar su "sitio", en algún lugar!
Besos:)

giovanni dijo...

Lo "lejos", lo desconocido, el deseo de perderse y encontrarse...
Estoy a la espera de otra conversación entre José y la chica, y tal vez José reconozca la búsqueda de ella y la cuenta algo de su pasado... O no.

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

me gusta que no quiera ofender al viejo.

Señor Oscuro dijo...

Muxhas veces no sabemos ni lo que queremos... Yo creo que la felicidad no se busca, se encuentra :)

Besos!!!

Anónimo dijo...

Estoy en desacuerdo con ud. sr. oscuro,
La felicidad no se encuentra, hay que quererla, ademas ya esta dentro de nosotros en alguna parte.
Saludos cordiales.

Farawayenough.

TOROSALVAJE dijo...

Que bien amiga, me gusta mucho la historia.

Gracias.

Besos.

la-de-marbella dijo...

A todos muchas gracias. Me entusiasma saber que os engancha la historia. Gracias