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Un esplendido cielo azul nos regala el día y aunque los meteorologos anunciaban frio la temperatura ha sido digna de la primavera más audaz. Ayer con el sol fuera caía una fina lluvia que tardaba mucho en empapar; ví un arco iris e incluso le quise retratar, pero se me escapó entre brillos.
Una mujer, acompañante de uno de mis clientes, me amarga la tarde. Presume durante hora y media de los buenos consejos que da y lo bien que le sale todo en la vida. Yo escucho y callo. Con lo dificil que es para mi mantener la boca cerrada me callo. Entre otras cosas porque digera lo que digera no me iban a escuchar. Me cansa la sarta de consejos y moralinas que aplica a todo lo que supuestamente ha hecho ó cree que nosotros debemos hacer. Yo me declaro totalmente imperfecta en un momento de la conversación y eso le hace mirarme muda. Tan feliz
me siento de que se haya callado que le sonrio a boca grande y sin acordarme de lo mal visto que esta fumar, pregunto:¿un cigarrito?. Sus amigos, creo que un tanto desquiciados y arrepentidos de haberla traido, se apresuran a sacar uno el mechero y el otro su tabaco y al mas puro estilo John Wayne nos ponemos a fumar mirando el infinito. Ella nos miraba con rabia a los tres y nos ha dado miles de consejos para dejar de fumar, para no engordar, para no rabiar, para no deseperar. !Dios mio! si es que era la "Mila" en marbellera. En definitiva que aunque solo fuera por no soportar a la petarda tengo que dejar de fumar, pero por mi cuenta, por favor.