martes, octubre 14, 2008

Otro Puente


Llegan las lluvias y se van  con la misma prisa que traían. 

Dejan cielos bañados de blanco que acompasan lentamente cierto gris que adquieren las fachadas de las casas, los portales de los edificios, la vida en general; solo roto por las luces de colores que invitan a comprar, ahora que estamos en crisis, en los bonitos escaparates de la ciudad.

Donde vas, y venga a cuento o no, todo acaba en la dichosa crisis. Que a poco que nos descuidemos, sobre todo en mi pueblo que ya tenemos el antecedente por habernos convertido en analistas urbanísticos, vamos a ser licenciados en económicas. Que si, que es seguro. No tengo ganas de ser maligna y tampoco me apetece meterme con nadie, pero si así fuese, solo con transcribir alguna que otra conversación en la que he participado, sobre todo dando caña, me encanta que se piquen los demás entre ellos, nos podíamos reir un rato. Horas y horas buscando al "culpable". "La culpa", heroina de nuestras vidas, siempre ausente de nosotros en brazos del de enfrente. Poca gente reconoce tener la culpa de nada, aunque algunos lo hacen con.... ciertos matices defensivos no exentos de necesidad grave de ser perdonados. Incluso sin ser pecadores. Que es lo mas fuerte.

A mi eso de las culpas siempre me ha fastidiado muchisimo. Mientras se busca, se encuentra, se juzga, se perdona o se castiga, y me refiero a los hechos de nuestras vidas cotidianas, se pierde un tiempo tan precioso que sinceramente, no creo que merezca la pena perder. Claro que cuando hay culpable, que descansados nos quedamos los demás. No se como he llegado hasta este parrafo y mucho menos ¿por que?, debe ser que tenia ganas de soltarme la pinza de la coleta que ya no llevo.  Ahhh, yo soy de las que reconozco las mias, ya lo decía mi abuela: a lo hecho, pecho.

Durante el puente intento mantener una conversación con mi madre. Tras varios intentos le regalo una blusa. Ella se siente feliz y yo lloro por dentro.


Durante el vendabal perdí el sueño. Horas asomada a la ventana viendo caer la lluvia y volar objetos por la avenida. 

La oscuridad se llenaba de ritmos freneticos impulsados por los dedos invisibles de la lluvia.

Agua y lata, agua y teja, agua y cristal, agua y pavimento, agua y personas, agua y arboles, agua y mar. Todos a la vez una y otra vez. Ritmo atronante de la real y genuina naturaleza que nos rodea.

La 

Musica 

de hoy es

para 

"Mayor", por su paciencia y generosidad. 

Los cinco Latinos- "Como Antes" De: lurbinaq


3 comentarios:

Lena dijo...

Me gustan tus fotos.

Y tu agua conjugada.

Besos, Marbellí!

TOROSALVAJE dijo...

Da igual quien tenga la culpa, ahora hay que pensar en como salir de ella.

Besos.

BELMAR dijo...

la vida y sus mil caminos difusos...